Los Grandes Condores

Saúl Ramírez Galicia
Por Eduardo Verduzco. Octubre de 2020
Recuerdo haber escuchado a Jesús Montenegro relatar que a principios de los años 50 el Equipo Montañista Defensa Nacional, con sede en la capital del país e integrado por efectivos del Ejército Mexicano, solicitó al Club Cóndor que lo guiara al Cerro de la Silla.
En esa ocasión los visitantes del Defensa Nacional hicieron un inédito descenso a rappel desde el Pico Norte hasta la Cuneta del Cerro de la Silla. Ese fue el inicio de una larga amistad entre ambos clubs que continúa hasta este año 2020. A partir de esa ocasión el Defensa Nacional gentilmente fue guía del Cóndor a volcanes y anfitrión en múltiples ocasiones. Ricardo Orta relata que el Defensa Nacional volvió a excursionar a Monterrey en otras ocasiones.
No tenemos la fecha de esa primera excursión, pero sabemos que el 10 y 11 de octubre de 1953 el Defensa Nacional guió al Cóndor en una excursión de “1ª Fuerza al Popocatépetl, Fiesta de las Banderas, con elementos del Defensa Nacional” (Boletín Cóndor de diciembre 1953 y enero 1954, pág. 9). Los mismos días 10 y 11 de octubre se efectuó una excursión de “1ª Fuerza, Pico Sur y descenso a rappel a la Cuneta con elementos del Defensa Nacional” (mismo Boletín Cóndor).
Luego, el 2 y 3 de diciembre de 1953 el Cabo Saúl Ramírez Galicia, integrante del Defensa Nacional, guió a Jesús Montenegro y a Reynaldo Martínez García en la Circunvalación al Cráter del Popocatépetl (reseña en el Boletín Cóndor de diciembre 1953 y enero 1954, pág. 5). Y los días 5 y 6 de diciembre de 1953, el Tte. Rogelio Ortiz Gálvez, integrante del Equipo Montañista Defensa Nacional guió a los mismos Jesús Montenegro y Reynaldo Martínez García al Pecho del Iztaccíhuatl por la ruta de La Joya (el informe de esta expedición rendido por el Tte. Ortiz Gálvez a la Liga Militar Montañista aparece publicado en el Boletín Cóndor de diciembre 1953 y enero 1954, pág. 5).
De los integrantes del Defensa Nacional, quien ha tenido relación más estrecha con el Cóndor es Saúl Ramírez Galicia. Saúl es quien nos conseguía piolets y crampones prestados para nuestras ascensiones a volcán. A principios de los años 60, cuando la Federación Mexicana de Excursionismo solicitó a la Asociación de Excursionismo de Nuevo León que tuviera un representante en las juntas de la Federación en la capital, Jesús Montenegro, Presidente de la AENL, solicitó a Saúl que fuera ese representante y Saúl accedió. Esto llegó a representar inconvenientes para Saúl porque la Federación sesionaba una vez cada semana hasta altas horas de la noche, pero Saúl cumplió cabalmente con su comisión durante varios años.
En mi primera ascensión al Popocatépetl el 30 de diciembre de 1961, Saúl fue nuestro Guía y fue testigo de mi bautizo por parte de Montenegro junto al cráter del volcán. Saúl y su esposa Elenita Hernández de Ramírez solían agasajarnos con deliciosas comidas y tertulias para celebrar el fin de año (y nuestros triunfos en volcán) en su hogar, y hubo una ocasión en que Saúl no permitió que llegáramos a hotel, sino que gentilmente nos ofreció su casa. A partir de entonces, muchos Cóndores en nuestras expediciones a volcán, hemos disfrutado de la gentil hospitalidad de la familia Ramírez-Hernández, cosa que mucho les agradecemos. Además de servirnos de guía en los volcanes, Saúl también nos guiaba a conocer lugares de interés de la Ciudad de México. Todas estas atenciones, gentilezas y servicios le valieron a Saúl el nombramiento de Socio Honorario Vitalicio del Club Explorador Cóndor.
Saúl es una persona con muchos talentos, entre otros, es un excelente poeta. En 1963, cuando el Cóndor cumplió 23 años de su fundación, Saúl escribió un poema en el que expresa su amor por el Cóndor y su orgullo de pertenecer a él. En algunos aniversarios posteriores del Cóndor se ha recitado este poema.
Muchos años después, durante una visita no deportiva de Montenegro a Saúl y su esposa, comentó Chuy que, aunque ya no hacía ascensiones a volcán, le habría gustado conocer el Nevado de Toluca. Para complacerlo, Saúl lo llevó a las faldas del Nevado para que lo conociera, y aunque no se trataba de hacer una excursión, llevó en su auto su tradicional piolet, engalanado con los colores patrios, por si acaso se ofrecía. Relata Saúl que ambos iban en ropa de calle, y a medida que empezaron a ascender por la ladera del volcán, Montenegro se sintió muy motivado y no obstante no ser el propósito inicial, no se detuvo sino hasta que llegaron al cráter del Nevado. Esta fue la última ascensión de Montenegro a alta montaña, y utilizó para ello el tradicional piolet de Saúl. Años después Saúl generosamente donó al Cóndor ese histórico piolet, que para nosotros constituye una verdadera reliquia porque ha sido utilizado en montaña por ambos personajes.
Cuando falleció Jesús Montenegro, el líder carismático y moral del Cóndor, el 6 de agosto de 1990, Saúl Ramírez Galicia vino a Monterrey desde la capital y, con el don de gentes que lo caracteriza, organizó una extraordinaria Velada Literaria en el hogar de la Familia Sánchez-de la Peña, para recordar y honrar a este extraordinario personaje, maestro y amigo.
Las buenas amistades, como los buenos vinos, mejoran, se perfeccionan y se aquilatan con el tiempo. Pasados casi 70 años de compartir experiencias tanto en montaña como en la ciudad, el Cóndor se precia de seguir contando en sus filas a este incomparable Compañero y amigo.
“CÓNDOR”
Dedicado al Club Explorador “Cóndor” de Monterrey, N. L.
Cóndor altivo que las altas cumbres en vuelo majestuoso las alcanzas: a ti mi pobre inspiración dedico, a ti mis versos con amor escribo
Símbolo eres del poder grandioso de posarse en las cimas retadoras, en que el hombre poner quiere su planta para sentirse, como tú, orgulloso.
Pero cuán difícil es para el humano lograr lo que tú ya has conseguido; mas no se arredra, y a pesar de todo, seguir quiere la huella de tu vuelo.
Quiere mirar profundas grietas y escalar como tú los altos riscos, aunque tenga que hacerse del valor que tienes, o sucumbir en la lucha que su afán emprende.
No te arredra la tempestad en las alturas ni el cegador resplandor de las tormentas; vives ahí, donde es tu mundo y vida, a pesar de la soledad y del vacío.
La fuerza de tus alas te sostiene, lo profundo de tu mirada te guíe en todo, y por tus plumas la tormenta corre sin que turbe tu vuelo en las alturas.
Por todas tus virtudes: por tu fuerza, por tu pujanza y voluntad a toda prueba, un grupo te escogió para su guía… para ser el estandarte en su porfía.
Y el grupo entonces en tu nombre entona el grito de aleluya en sus conquistas, y cubre con tu forma su agonía cuando sucumbe… al no conquistar lo que quería.
Quiere ser como tú: tener tus alas, tener un corazón a toda prueba; quiere tener tu fuerza y tu porfía, y escalar como tú… las cumbres anheladas.
Y en este día en que se recuerda cuando por vez primera se entonó tu nombre, ven con tu espíritu a envolvernos y haznos dignos de darle renombre.
Baja, aunque sea solo en espíritu, hasta este sitio en el que se te menciona; y da a cada uno de quienes tu efigie llevan, la dignidad y majestad que te honran.
No permitas que jamás nos arredren: ni el huracán, ni las tormentas de la nieve; sé nuestro guía, pues con orgullo te llevamos en el escudo que en el pecho nos prendemos.
Sé nuestra inspiración, sé nuestra fuerza, sé nuestro aliento cuando ya las fuerzas nos abandonen cerca de la cumbre; y tan solo al mencionar tu nombre un aliento final nos lleve hasta la cumbre.
Pues ese aliento nos hará sentirnos más cerca de Dios y de su Aurora, nos hará comprender ¡cuán poco somos! ante esa inmensidad que nos arroba.
Vivas, pues, entonamos en tu nombre, Porque “Cóndor” es el club que hoy te acoge: para en tu nombre conquistar las cimas… para en tu nombre conquistar la gloria.